domingo, 19 de abril de 2015

Zentangle




Todos los días se aprende algo nuevo, y gracias a Julieta (cliente, alumna… y espero que amiga también), aprendí hace unos días que eso que yo hacía con tanta frecuencia, se llama Zentangle.
El Zentangle es una técnica de dibujo que seguramente, vos como yo, manejás muy bien. De hecho, todos los que nos aburrimos en clase alguna vez, lo hemos practicado mientras la profesora hablaba y decía… ¿Qué decía?…
Seguramente has trazado líneas en los márgenes, haciendo figuras repetitivas, complejizando y completando dibujos con más líneas, puntos, formas y formitas, generando  texturas … 
¿Acabás de descubrir que eras un gran artista…?


Sin embargo esta técnica tiene sus creadores, y ellos son María Thomas y Rick Roberts, y hoy para poder enseñarla hay que ser profesor de Zentangle. Pero yo no te voy a enseñar a usar la técnica, sino a contar cómo podés  inspirarse en ella para meditar.

Sí, para hacer un Zentangle sólo hace falta que te pongas en estado Zen…  (Y algunas profesoras nos inducen a ello de maravilla!) Porque eso es a lo que alude Zentangle.  Zen (meditación) / tangle (liar, enredar, enmarañar…)

Para realizar un Zentangle necesitamos papel (mejor si es blanco y cuadrado), lapiceras, rotuladores, bolígrafos, o lápices en algunos casos… Y se trata de crear imágenes usando patrones repetitivos. Pueden componerse obras abstractas o figurativas, complejizadas por el enmarañado.
Se usa la textura visual (la repetición de líneas, la generación de tramas) para rellenar la figura, aunque también se usa esta textura para complejizar el fondo, dejando que la figura se mantenga simple y se genere el contraste.

Para hacer un Zentangle está claro que hay que permitirse dibujar de una manera relajada (Zen) enredando líneas, enmarañando figuras… Con libertad y sin censuras.
Un Zentangle no se planifica de antemano, se hace del mismo modo que lo hacías en la escuela, dejándote llevar, y el patrón que crees se irá revelando poco a poco.

Hacemos un Zentangle entonces para aumentar la relajación, la concentración y para  inspirarnos…
Te propongo entonces, que tengas siempre en el bolso un papelito blanco y una lapicera negra, para esos momentos en que necesitás meditar o por si te volvés a topar con una de esas profesoras…




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