jueves, 15 de enero de 2015

Un poquito de amor propio...



La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos, esa valoración está basada en experiencias y situaciones vividas, y de esa valoración depende que podamos alcanzar nuestros logros, realizarnos, asumir responsabilidades y desafíos, vivir plenamente, o no… Por eso es importante tener un poquito de amor propio… 
Hay algunas características que poseen las personas con baja autoestima (que no se aman lo suficiente); una de ellas es que tienen un razonamiento emocional negativo, por ejemplo piensan: “me siento sola, nadie me quiere” Cuando en realidad sentirse sola deviene generalmente de estar sola, no de que nadie la quiera. Es decir, es probable que si te sentís sola estés sola, pero no significa que nadie te quiera, podés estar sola por muchos motivos. Sin embargo la persona con baja autoestima saca ese tipo de conclusiones. 
Otra característica es el diálogo interno negativo, esto es pasarse el día criticándose, hablando mal de uno mismo, siendo peyorativo… Algunas veces, las personas lo hacen en voz alta, pero generalmente es el parloteo interior constante lo que les daña y condiciona sus acciones y relaciones. Las personas con poco amor propio, suelen hacer también generalizaciones exageradas, por ejemplo, creen que porque no obtuvieron un empleo en la primer entrevista, nunca van a conseguir empleo, o que porque les fue mal en un examen no sirven para estudiar… Es una generalización exagerada, está muy lejos de ser la realidad. Si no nos aceptan en la primer entrevista puede ser que no demos el perfil para ese puesto, pero no significa que nunca vayamos a conseguir trabajo, si nos fue mal en un examen es probable que no haya estudiado lo suficiente, que me cueste el tema, que no lo haya comprendido… pero que no sirva para estudiar, es una exageración. 
Entre los pensamientos negativos que tienen estas personas, está el suponer que todo lo que sucede es por su culpa, por ejemplo: “Hoy mi compañera de estudios está muy cayada… le habré hecho algo.” Si te sucede esto, es momento de cambiar la percepción que estás teniendo de vos mismo… 
Sabemos que llegamos a esto porque de pequeños nos dijeron que no éramos buenos en algunas cosas, y hemos ido creando una estima personal bastante pobre, carente y limitada; más aún si no nos ha ido bien en una relación, trabajo o estudio, y no nos hemos sobrepuesto a eso, entonces continuamos la vida creyendo que las cosas van a ser de ese modo. Porque tanto lo que nos dicen como las experiencias que tuvimos, influyen en nuestra imagen personal.. Y es importante considerar que aprendimos a reaccionar frente a las situaciones de la vida, de acuerdo a esa valoración. 

Pero el problema de la baja autoestima no es en sí haber tenido un entorno con opiniones negativas, ni siquiera que lo hayamos hecho todo mal, ni que no nos amemos, porque todo esto se puede cambiar. El problema principal es haber construido una valoración personal, en relación a la valoración que los demás tienen de nosotros… En primer lugar porque la valoración que los demás tienen de nosotros está más directamente relacionada con ellos mismos que con nosotros (habla de su percepción del mundo); en segundo lugar, porque si ponemos el foco (la atención) fuera, en los demás, en las circunstancias de la vida, siempre vamos a estar dependiendo, y no vamos a poder ser como somos y disfrutar de ello. Es decir, si nos quieren nos vamos a querer, si no nos quieren no… si las cosas nos van bien vamos a estar contentos, y si no nos van bien, nos vamos a criticar. Entonces, la solución no es sólo rodearnos de personas positivas, que expandan nuestro mundo –aunque esto es importante y agradable-, porque cuando encontremos a alguien a quien no le guste lo que hacemos, como quedó nuestro corte de pelo, el postre que preparamos con tanto esmero o la opinión que tenemos, nuevamente va a surgir nuestra baja autoestima… vamos a sentirnos atacados por el entorno, vulnerables con cada palabra y comentario, o vamos a tomar la postura contraria y a defendernos tratando de reducir al otro para poder sobresalir, siendo individualistas, egoístas por miedo a que no nos valoren. Nos vamos a sentir pequeños comparados con el otro o vamos a buscar empequeñecerlo, para sentirnos grandes. 
Ninguna de las dos posturas es muy sana. Está claro que la solución no está fuera. La solución es cambiar el foco… poner la mirada dentro. ¿Yo me valoro o no? ¿Yo me cuido o no…? No es que deja de importar la opinión ajena, sino que pasa a ser eso, una forma de ver el mundo del otro, no “la única verdad” y a su vez, lo que yo pienso de mi misma y de los demás –lógicamente-, pasa a ser mi forma de ver el mundo, lejos está de ser “la única verdad…” 
 Entonces con la atención puesta dentro, en el amor a uno independiente de las opiniones de los demás, puedo crecer con las opiniones ajenas o no, pero dejo de ser vulnerable a ellas. Tomo la opinión del otro como una opinión, la respeto, pero no la asumo si no me resulta constructiva. Esto nos permite una postura más flexible, crecimiento personal y relaciones más sanas… 
Poner la mirada dentro, permite que nos conozcamos, que nos podamos amar como somos entendiendo que como todo el mundo tenemos virtudes y limitaciones que superar, buenos y malos tiempos… nos permite amarnos como somos y por lo tanto, mostrarnos como somos…

El proceso creativo nos ayuda a poner la mirada dentro, por eso es tan importante el arte en el desarrollo de la autoestima y me encuentran insistiendo en que se generen espacios de arte especialmente para los niños... Es que hacer arte implica pasar por el proceso creativo, que a su vez no se puede llevar a cabo sin tomar contacto con el propio mundo interior.

Una autoestima alta, nos permite amarnos y respetarnos por lo que somos, amar y respetar al otro por lo que es. Así que un poquito de amor propio, es lo primero que necesitamos generar para ser felices.



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