jueves, 2 de octubre de 2014

Las terapias alternativas

Las terapias alternativas vienen a ser otra opción (diferente a la aceptada por la comunidad académica) para resolver los problemas de la salud. No necesariamente reemplazan a las terapias tradicionales de la medicina, la farmacología o el análisis psicológico, pero sí aportan un enfoque distinto y complementario. El enfoque de las terapias alternativas es holístico (ve el conjunto, la totalidad de la cosa), y en eso se diferencian de las terapias tradicionales que suelen tener una mirada reduccionista para analizar el problema. Esto permite que la una busque la causa, y la otra naturalmente se acote a paliar y desterrar el síntoma. Consideremos que las terapias aceptadas por la comunidad académica, no son nuevas, y se enmarcan en una visión positivista, empírica (que necesita la experiencia para legitimar, aceptar algo como verdadero) y demanda la super especialización en áreas concretas, para construir conocimientos específicos. Esta visión (que se ha dado en muchos ámbitos, porque es una corriente de pensamiento, no sólo una modalidad científica), ha sido la que nos permitió conocer a fondo cada objeto de estudio, pero a su vez ha desconectado el objeto de su entorno para el estudio mismo. Paradójicamente, en este aislamiento, el conocimiento del objeto se vio acotado y es lo que hoy están notando los científicos y estudiosos, especialmente los de las ciencias sociales. Tanto la postura de la medicina tradicional, como la visión holística en los abordajes terapéuticos, son interesantes si van de la mano. La primera, mira segmentando y profundiza. La segunda (que llamamos alternativa), mira el todo y lo define como “más que la suma de las partes”, lo que le da una perspectiva más acertada del contexto del problema y de la causa. Cuando abordo un análisis de cualquier problema en el consultorio (físico, espiritual, psico-emocional o vincular) me valgo del arte que me muestra lo que no podemos ver a simple vista, me habla de lo que no puedo escuchar en la voz de la persona. Me revela su subconsciente. Esto, me aporta elementos para el análisis que no tendría de otra manera, o que se irían revelando a medida que la persona va tomando consciencia (y eso suele ser un proceso muy largo). Una mirada holística en el análisis de un problema es una que va más allá del problema mismo. Una que me permite ver la totalidad, o al menos, una gran parte de ella: el síntoma, lo que se piensa, lo que se siente, el caudal energético de la persona, lo que hay en el subconsciente, la postura corporal, el tono de voz, lo que se dice, lo que se calla, los fallidos, su pasado, su propósito, el enfoque... El abordaje holísitico "humaniza" el trabajo terapéutico sobre la enfermedad o el conflicto, porque contempla la multidimensionalidad del ser. 

 
  



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